No nacimos para quedarnos donde se siente seguro,
En la arena tibia que abraza los pies inertes,
La orilla es cómoda, un llamado de paz falsa,
Pero el alma clama por olas que rompan el letargo.
Hay que entrar al agua, aunque no se vea el fondo,
Donde la oscuridad susurra promesas salvajes,
Aunque tiemble el cuerpo,
El corazón late fuerte, exigiendo un clavado audaz.
El frío inicial muerde, despierta los sentidos dormidos,
Piernas que vacilan aprenden a andar con la corriente,
No hay mapa en lo profundo, solo instinto y fe,
Allí donde el miedo se disuelve en euforia pura.
La orilla queda atrás, un eco de lo que fuimos,
El agua nos lleva hacia horizontes sin fin,
Nacimos para nadar, para conquistar lo invisible,
En el vértigo del mar, hallamos nuestro verdadero ser.
si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, aun allí me alcanzaría tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría!
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
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