Cuando el hacha entró en el bosque,
Los árboles alzaron la voz,
Mira su mango, es uno de los nuestros,
Y un eco tembló en la espesura.
El filo cortó sin piedad,
Hermano contra hermano en la lucha,
El mango siendo un cómplice silente,
Vendido al hierro por una causa.
Los troncos cayeron en lamentación,
Traicionados por su propia raíz,
El bosque sangró en muda queja,
Aprendiendo una lección amarga.
Así el enemigo se disfraza,
De familiar o de alguna piel conocida,
Cuidado con el mango que empuña,
Pues hiere más el de nuestra propia madera.
de modo que los enemigos de cada cual serán sus propios parientes.
Mateo 10:36
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
Mis Redes Sociales
.png)
