Tenemos los hombres
el derecho,
De caer al suelo con
los vientos que se vienen,
Incluso tenemos una
sola opción,
Aunque sea muy
sangrienta y difícil.
Uno puede ser azotado
por el viento,
Convirtiéndose en un animal
estropeado por este destino,
Un camino con el
distintivo de secundario,
Entonces el
pensamiento es mucho más hermoso.
Tienen los vientos el
derecho de duplicarse,
Para doblar, para
romper, para joder al débil cansado,
Para conducir el
barco a los faros en tierra firme,
Combinar lo oscuro
con lo claro.
Deberíamos tener la
voluntad de recuperarnos del pasado,
Es triste por los
vientos que soplan no haya prisa por cambiar,
Y aquí estamos, tan
habitualmente, en coma,
Aunque seamos
diferentes, el viento también es diferente.
Y fíjense también en los barcos:
aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos,
con un pequeño timón, los guían por donde quieren.
Santiago 3:4
Muchas gracias por tomar parte de
tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto
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que a ti no te cuesta nada y me ayudaría
muchísimo.
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