La sangre está
fluyendo por mis venas,
Aún sigue latiendo mi
corazón en el pecho,
Yo mismo elegí mi
camino,
Yo mismo dicté mi
sentencia.
Un nuevo día comienza,
Es como una hoja en
blanco,
Escribo en él sin
emociones,
No llamo, ni busco
nuevos encuentros.
Fluyo con la
corriente de la vida,
Ya sea sol o lluvia
desde mi ventana,
Ya sea que haya
llegado nuevamente la tranquilidad.
El fuego se está
apagado en mi corazón.
El día pasó,
Llegando a asomarse
la noche,
Mis pensamientos se
alejan del amor,
Y solo volveré a
dormir por la mañana.
A todo esto me he entregado de
lleno, tan sólo para descubrir que las obras de buenos y de sabios están en las
manos de Dios. Nada sabe el hombre del amor ni del odio, aun cuando los tenga
ante sus ojos.
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
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