Nadie te avisa cuándo empieza una batalla,
El golpe llega en silencio, sin alerta ni luz,
El corazón se quiebra en la quietud del alba,
Y el mundo gira indiferente, sin compasión.
Nadie te enseña a sobrevivir con el alma rota,
Rasgando heridas que sangran en la penumbra,
Aprendes a caminar sobre vidrios que cortan,
Tejiendo fuerza de escombros, en la noche que azota.
La vida real no espera por nadie, devora sin piedad,
Lanza sombras voraces que te dejan sin aliento,
No hay tregua en su avance, ni mapa ni compás,
Solo el eco del pulso que late en el tormento.
Este no es un ensayo, es tu historia y duele,
Cada herida grita verdades sin filtro,
En el fuego del pecho que arde y no se apaga,
Forjando un guerrero con toda el alma.
Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.
Santiago 1:2-4
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
Mis Redes Sociales
.png)
