Trazando rutas de oro en la memoria,
Explorando siempre el ancla del mañana,
Queriendo controlar toda la historia,
Sin ver que el viento rompe la ventana.
El mapa exacto que dictó la mente,
Quebrando al tropezar con el destino,
Duele ver que el rumbo de repente,
Desvía nuestros planes en el camino.
Anhelamos certeza y controlarlo todo,
Escribir un guion perfecto y ordenado,
Más la marejada agita el mar,
Y borra lo que habíamos planificado.
Soltar el timón duele,
Dejando que la vida nos sorprenda,
Fluyendo en la inmensa travesía,
El alma encuentra paz en otra senda.
Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto.
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
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