Nadie estaba en las noches que casi te destruyen,
El reloj avanzaba y el miedo aprendía tu nombre,
Las sombras practicaban el arte de hacer memoria,
Y mi pecho guardaba un plano de agujeros sin salida.
Solo ven lo que quedó después,
Una voz domesticada, los gestos sin traducción,
No comprenden el precio de cada silencio,
Ni ven las heridas que ahora brillan como cicatriz.
Ya no reacciona quien aprendió a contener la tormenta,
No explica quien quemó las cartas del porqué,
Sin pedir permiso a la verdad que emergió entre escombros,
Plantando firme y reclamando mi derecho a vivir.
No debo una versión suave,
Esa persona se fue en un tren que olvidó regresar,
Quedó quien se corona con la honestidad del acero,
Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá.
Isaías 58:8
Muchas gracias por tomar parte de tu tiempo en leer esto en verdad que estoy muy contento, si te gusto déjame un comentario y ayúdame a compartirlo para que llegue a más personas que a ti no te cuesta nada y me ayudaría muchísimo.
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